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Don Bernal y el Mocoso

Narrativa

El camino se ve bien con los primeros rayos de sol de la mañana, pero los ríos no cambian su rumbo ante los pasos firmes de un aventurero. Don Bernal tiene que cruzar el río Tajo para llegar a la corte en la ciudad de Madrid, las corrientes son fuertes para sus músculos ya abandonados de su juventud, así que decide seguir el río hasta encontrar una forma de cruzarlo, ya que no hay probabilidades de que pase un barquero. A lo largo del camino se encuentra con un puente, se para a respirar como un niño que no tuviera más de 4 años y, empuñando una espada de madera que parece hecha a mano por él, de dos ramas y un poco de cuerda, se pone en medio y con voz confiada le dice:

«¡Alto ahí! Este puente es de mi propiedad. Para cruzarlo hay que pagar un precio o no te dejaré pasar».

Don Bernal se queda sorprendido durante un segundo y rompe a reír. «Aparta, mocoso, que no tengo tiempo para jugar» ―le contesta. Y empieza a cruzar el puente.

El niño vuelve a avisar: «¡Alto ahí! Si no paga, no puede cruzar». «Si te pones en medio, te aplastaré, niño. Vete a jugar a otra parte» ―le contesta Don Bernal, ya con tono molesto.

El niño le golpea con su espada de madera en las espinillas y, mientras Don Bernal grita enfadado, corre al otro lado del puente.

Molesto, Don Bernal se dirige al niño: «Será mejor que corras, que cuando te pille…». Y en ese momento una piedra redonda le da en el centro de la frente a Don Bernal. Este, aturdido, mira a todos lados. «¿Quién ha tirado la piedra? ¿Dónde estás?». Y se pone al lado del niño, otro niño, que le apunta con un tirachinas.

«No te atrevas a disparar». Y nada más acabar la frase, otra piedra le da; y al otro lado del niño se coloca otro niño, que también le apunta con un tirachinas.

Es ahí cuando vuelve a romper el niño sorprendentemente con palabra firme: «Este puente es de mi propiedad. Para cruzarlo hay que pagar un precio o no te dejaré pasar». Al finalizar sus palabras, otros cuatro niños aparecen por detrás del niño pequeño apuntándole con tirachinas.

Don Bernal se queda sorprendido y agarra fuerte la empuñadura de su espada. «Sois solo unos niños, apartaos. ¿No veis que soy más grande y más fuerte que vosotros?». A lo cual el niño contesta: «Serás más grande, serás más fuerte, pero nosotros somos más pequeños, más ágiles, más en número y somos uno cuando tú estás solo. El pase para el puente es de 1/4 Croat».

Don Bernal deja envainada su espada y saca de su bolsillo 1/4 Croat. Los niños se apartan y dejan a Don Bernal pasar deseándole buena suerte en sus aventuras.

Raul George Rasnita
1 Comentario
  • Alfredo

    Hola es una novela con sentimiento y ternura.
    Muchas felicidades

    31 julio, 2017 a 2:39 pm Responder

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