Background Image

Capítulo introductorio Troncal, escrito por José Esteban.

Narrativa
La del alba sería, cuando don Bernal, apremiado por la necesidad que el mundo tenía de su presencia y sin dar parte a persona alguna de su intención, y procurando que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de junio, a lomos de su rocín, provisionado con espada, y por la puerta falsa de un corral salió al campo, con grandísimo contento.
Era don Bernal aventurero retirado, lo que quiere decir venido a menos.  Más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, conservaba la arrogancia de sus buenos tiempos, en los que esforzado y resuelto, fue a América a ganar fama y dineros, y de allí volvió sin la una y sin los otros. De fuerte complexión y tirando a pelirrojo, añoraba sus tiempos de valiente. Conservaba aún la imprudencia que le hizo famoso entre sus viejos compañeros de armas.  El campo que brillaba a la luz del amanecer, no será otro sino el llamado Campo de Montiel. Al reír el día, el pastor Cardenio, orillas del Henares, empieza a apacentar sus ovejas antes de que el calor haga de las suyas.
Es joven y sensible, con algunos visos de poeta, aficionado a leer novelas pastoriles y bucólicas. Así como églogas y silvas que tengan por protagonistas a bellas pastoras y ninfas de su río preferido, el Henares.  Es gentil y goza de labia, sobre todo con las pastoras.
También al descubrirse el alba, el pícaro Lázaro, que ha pasado su vida merodeando por el río Tormes, decide abandonar su humilde choza y encaminarse a la Corte, donde toda picardía tiene su asiento y donde caben todos, desde el más avisado al más lerdo, y todos encuentran acomodo y asiento. Antes del día, asimismo, la hechicera Urganda, pelirroja y de unos veinte años, acompañada de su inseparable urraca, sale de su casa a recorrer las calles de la corte, en busca de negocios, de ensalmos y de aventuras y, como no, de dineros que encerrar en su bolsa.
También a emular a la vieja Celestina, cuyas tretas y tapujos se conoce bien.  Es muy temprano y en Madrid, comienza a sentirse el calor. Corren, dicen las crónicas, los últimos años del siglo XVI y comienzos del XVII, y nuestros cuatro protagonistas saben que la vida de aquella España está en el campo y en las estrechas calles de la Corte.
wikinovelacervantes
No comentarios

Lo sentimos, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.